enero 23, 2012

el día que se reencontraron



Hay cosas que no quiero olvidar y las iré escribiendo aquí antes de que se desvanezcan... y es que aunque una quiera, el mismo tiempo que va suavizando el dolor de haber perdido a mi madre hace que también se vayan desdibujando algunas cosas que antes recordaba muy bien.  Me enfada tanto que hay recuerdos que le repito a mi güera una y otra vez para que me ayude a conservarlos.

Por ejemplo, quiero recordar que un día 22 de enero dos jóvenes llamados Benjamín y Argelia se hicieron novios. Él se había ido de viaje por trabajo y antes de irse le había pedido a ella que fueran novios y ella le había dicho que cuando volviera le daría la respuesta, así se acostumbraba entonces. Todo esto fue en 1939, ella tenía diecisiete años y él veintiséis.

Él se demoró más de lo previsto en el viaje. Ella era guapa y tenía muchos pretendientes y aunque Benjamín le gustaba mucho, era una mujer práctica y no quería perder el tiempo, después de todo no le había escrito y en ese tiempo llamar por teléfono no era tan sencillo.

Más de uno le pidió que fueran novios, ella se daba su tiempo; elegir pareja no era cualquier cosa. Al fin decidió que le diría que si a uno de ellos y salió de su casa para encontrarse con él, habían quedado en un parque.

Como en comedia romántica de Meg Rayan, al mismo tiempo llegaba Benjamín de regreso a Monterrey... y lo primero que hizo fue ir a buscar a Argelia. No podía ir a su casa porque en ese tiempo se acostumbraba que solamente iban a casa los novios formales, los prometidos... menos mal, porque la mamá de Argelia sabía que su hija había ido a hacerse novia de otro y hubiera metido la pata. Benjamín al no encontrar a Argelia en los sitios donde se le ocurrió buscarla, recurrió a hablar con la mejor amiga de ella para decirle que la estaba buscando.

Gudelia, que así se llamaba la amiga, afortunadamente era muy deportista... corrió lo más rápido que pudo para alcanzar a Argelia antes de que llegara a su cita y lo consiguió. La encontró, le dijo que volviera que Benjamín acababa de llegar y la estaba buscando y a Argelia hasta se le olvidó que había quedado con el otro pobre que se quedó más plantado que una palmera.

Benjamín y Argelia comenzaron así su historia en común...

enero 20, 2012

{this moment]

{este momento} - un ritual de Viernes. Una sola foto - sin palabras - la captura de un momento de la semana. Un simple momento especial, extraordinario. Un momento para hacer una pausa, disfrutar y recordar. (Inspirado por Soulemama)

{this moment} - A Friday ritual. A single photo - no words - capturing a moment from the week. A simple, special, extraordinary moment. A moment I want to pause, savor and remember. (Inspired by Soulemama)






enero 17, 2012

Hasta siempre

Cuando yo era niña mi familia paterna era un auténtico clan. Mis abuelos paternos tuvieron once hijos de los que sobrevivieron diez y todos se casaron. La que menos tuvo dos hijos y el que más, siete. 

Las reuniones familiares eran tumultuosas y con frecuencia saludabas con mucho amor a gente que no conocías pero que sabías que llevaba tu apellido o por lo menos era tu pariente de alguna manera. Estábamos repartidos por diversos puntos de la República Mexicana y Estados Unidos y nos veíamos poco pero conseguíamos tener una reunión al año más o menos. El motivo generalmente era la visita de alguien de fuera que venía a Monterrey, donde estaba "la sede" de la familia por vivir allí mi abuela.

Crecer en un clan así tiene ventajas y desventajas. Entre lo malo, está el hecho de que hay ciertas normas de comportamiento y ciertos parámetros de desempeño que se esperaban de tí por el simple hecho de formar parte de "la familia": que todos fuéramos inteligentes, con excelentes notas académicas, con una carrera profesional por lo menos, capaces de hablar en público, sanos, con buen oído musical, guapos o por lo menos atractivos, con un fuerte carácter, heterosexuales, blanquitos, políglotas, líderes, de religión bautistas... había que trabajar mucho para encajar en el perfil y algunos optamos por dejarlo por la paz.

Entre lo bueno estaba la sensación de pertenecer a un grupo fuerte y extenso que te podía resguardar si habías pagado el peaje de seguir las reglas.

No reniego de ese origen, al revés, el haber sido la oveja negra curte y fortalece. Al final de las cuentas terminas siendo tan orgullosa como ellos pero por otros motivos...

Todo esto me ha venido a la mente precisamente hoy porque en semejante grupo hay más de una manera de desmarcarse. La mía fue alejarme para ser capaz de establecer mi identidad propia y volver a la familia cuando me sentí segura de poder defender mi posición de cualquier comentario crítico y/o piadoso. Otros eligieron ocultarse y alguno más se alejó y construyó una identidad oculta para los demás... 

Pero hay otro tipo de disenso que me parece muy valioso y lleno de amor que es el que practicaba, por ejemplo, mi tío Bob. Él era el marido de la más joven de las hermanas de mi padre y era ministro episcopal, o sea, un hombre muy religioso. A él le encantó saber que mi güera y yo nos habíamos conocido y casado. Me quiso más cuando supo que yo era lesbiana y no ocultó su preferencia por mi. Me hizo sentir valorada por no esconderme y no sé qué ingeniería mental tuvo que hacer para conciliar sus creencias y su amor por mí y por su hijo Richard, pero lo hizo sin echarnos en cara su trabajo interno... Mi tío Bob es una de esas personas que hacen que este mundo sea un sitio mejor simplemente porque ellos están en él.

Esta mañana he amanecido con la noticia de que mi tío Bob ha muerto y aunque no fuimos los típicos familiares que están en comunicación frecuente, no he podido dejar de llorar pensando que este mundo nuestro de visibilidad, orgullo y respeto, hoy es un poquito más pobre.

Me gusta pensar que ahora estarán mi tío y mi primo en una conversación como esta...


See you later dear uncle Bob...

enero 13, 2012

El perverso encanto del chantaje

Quien lee los post que le dedico a mi madre, quizá se lleve la impresión de que nuestra relación fue maravillosa. La verdad es que durante mucho tiempo fue una batalla campal en la que ella tenía las de ganar: la situación de poder y el arma de destrucción masiva llamada chantaje sentimental.

Me costó años de terapia quitarle el poder de manipular mis sentimientos a través de la culpa pero al final lo conseguí. Como ella era una mujer inteligente (mucho más de lo que ella misma creyó jamás), le pude explicar porqué me lastimaba e irritaba tanto cuando ella echaba mano de su arsenal. Debo reconocer que puso mucho de su parte porque en los últimos años de nuestra convivencia conseguimos tener un cese de las hostilidades y ella renunció al uso de su arma estrella y también  de las otras armas que no por secundarias eran menos efectivas: el victimismo, la lágrima abundante y otras lindezas por el estilo.

A pesar del armisticio entre nosotras, después de su muerte me enteré de un par de jugarretas que me hizo y que por lo visto no tuvo tiempo de comentar conmigo, como por ejemplo el hecho de que me pidió que no hablara con mis hermanos acerca de mi naturaleza como lesbiana "porque no tengo ganas de meterme en conversaciones con ellos para defenderte" (sic) y encontrarme con que ella misma se los dijo sin comentarme que lo había hecho...

En fin, que el master en juego sucio emocional hecho con mi madre me dejó vacunada contra esas herramientas (aprendí con la mejor) y con un alto grado de intolerancia cuando detecto que alguien intenta hacerse la víctima, me lloriquea o se atreve a tratar de chantajearme...

Todo este rollo viene a colación porque cada día necesito recordarme  a mi misma que mi madre lo hacía sin maldad, porque esas eran las armas que tenían las mujeres en la época que le tocó y que las sacaba sin pensar y que no eran exclusivas de ella... las tía Pilar también las tiene, oh si... Ayer fue con mucha diferencia, el peor día de los últimos meses... y escribo esto porque no me quiero olvidar. Respira hondo Pena, paciencia...

enero 05, 2012

La primera del año...



Lo que va del año me ha dado para reiterar que lo de mantener conversaciones absurdas es de familia. Hace un par de días llamé a mi hermana para felicitarla por su cumpleaños y ponerme al día acerca de la familia en México.

De algunas cosas me entero antes que ella por el Facebook pero igual le pregunto a ella. Hace muchos meses vi que una prima mía le decía a otra prima común que esperaba que su mamá estuviera mejor. No le mandé mensaje a nadie porque se me pasó, tampoco lo había comentado con mi hermana y en resumidas cuentas, habían pasado como diez meses desde ese mensaje y de pronto me vino a la memoria. No me sentía con valor para preguntarle a nadie por facebook porque la mayoría son del ala talibán de la familia y la verdad es que me dan pereza y aprovechando que hablaba con mi hermana, le pregunté...

Pena: "Oye, ¿qué has sabido de la tía M.?"

Hermana: "Pos nada, la verdad... ya tiene muchos años, ¿no?"

P: "Pues si, porque era menor que papá pero debe andar por los noventa y cinco lo menos. Te pregunto porque hace meses vi que alguien le preguntaba a E. (la hija de la tía) y me pareció que estaba muy malita"

H: "¿Si? espera... ahora que me lo dices... ¿No se murió ya?"

P: "¿Y cómo quieres que lo sepa? si estoy acá aislada, que parece que vivo en Marte y no en España, que nunca me llamas..." (mi hermana interrumpe mi retahila)

H: "¡Ya me acordé! si se murió ya, como en marzo de este año, me llamó Memo para contármelo..."

P: "Mana, será marzo del año pasado y ¿cómo me dices que te llamó Memo si él se murió en el 2006?"

H: "Si, ¿verdad? ¿entonces quién me lo contó?"

P: "Déjalo mana... que entre los que tachamos, los que no nos hablan y los que se mueren. cada día nos queda menos familia..."

Carcajada de las dos, veo a mi güera y compruebo que ya se ha acostumbrado a nuestro sentido del humor...

diciembre 28, 2011

Fin de año



1997 fue un año movidito que daría para muchos post, pero hoy elijo el fin de ese año. Al llegar el 31 de diciembre estaba sin pareja por primera vez en casi nueve años y de pronto me di cuenta que no tenía ni un solo amigo propio.

Estaba dentro del armario para casi toda mi familia excepto mi madre y mi primo que vivía en Nueva York. Mis hermanos había hecho planes para recibir el año con sus familias fuera de sus casas. Mi madre estaba en uno de sus frecuentes lapsos de bajón/enfado/introspección. Habiendo pasado taaaaanto tiempo emparejada, no me atrevía a salir sola de viaje ni de fiesta... vamos, que todo el espíritu patético de Bridget Jones se quedaba corto comparado con el mío.

Recuerdo que pasé esa noche viendo la TV en mi habitación mientras que mamá veía la suya en su cuarto, abrazada a una super caja de bombones que fueron cayendo uno por uno alternados con cigarrillos... no sé cuánto fumé esa noche. El rato que no estaba fumando o masticando, estaba llorando. Lo malo de ser abstemia es que no puedes beber hasta caer inconsciente...

Nadie me llamó para felicitarme el año... un asco, vamos... pero también me sirvió. Al día siguiente amanecí con los ojos amoratados de tanto llorar y la firme convicción de que haría todo cuanto estuviera en mi mano para que ese fuera el peor fin de año de mi vida. Hasta el momento lo he conseguido.

Comencé sacando de mi casa todo lo que perteneciera a mis ex y poniéndolo en cajas para entregárselo cuando las viera.
Seguí haciendo una gran limpia en mi armario y poniéndolo en orden. Recuerdo que mi madre me veía como si me hubiera vuelto loca... cambié de lugar los muebles de mi habitación, renové mi espacio.

En las semanas siguientes empecé a buscar amigos. Esa fue la parte más difícil para mi. Comencé a aceptar todas las invitaciones que me llegaban para poder conocer gente, me obligué a socializar con mis compañeros de trabajo y me encontré con que había varias lesbianas a mi alrededor... a la larga no congenié con casi ninguna pero ya lo creo que me divertí en ese tiempo.

En estos días comentando con una amiga ella me decía que tenía que dejar de cifrar su felicidad en los demás  y buscar más en ella misma. Yo estoy de acuerdo en parte pero no del todo. Si yo hubiera tenido alguien cerca ese fin de año no me la hubiera pasado tan mal sin que eso quiera decir que necesito más gente para ser feliz... simplemente es que parte de la salud emocional de una persona depende de tener un grupo social de apoyo.

Este fin de año está siendo un poco complicado pero ni de lejos se compara con el de 1997. La diferencia está en que no estoy sola. Tengo a mi güera, tengo a mi familia política que me ha ido concediendo un sitio que no esperaba, tengo a mi familia de sangre aun cuando esté lejos; todos saben quién soy y a quién amo y eso es importante para mí. Tengo además algo que quien no interactua por Internet puede considerar falso, pero que para mi es muy real y es ese grupo de mujeres que escriben y a quienes leo y que me leen y que vamos construyendo una comunidad muy cálida.

Para todo ese grupo de personas que hacen más mullidos mis días, muchas gracias y feliz año 2012... tendremos que seguir adelante, que ya publicaron por allí que lo del fin del mundo anunciado por los mayas ha sido un simple fallo de interpretación...

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